Dios me dio una nueva revelación de esta verdad y yo quisiera compartirlo con usted.
Dios nos ha creado a alimentar nuestros cuerpos a través de nuestras bocas, y en la misma manera Dios también ha ordenado que alimentemos nuestros corazones y nuestra fe por las palabras de nuestras bocas (confesando la Palabra de Dios).
¡La fe es el poder que de vida a la persona cristiana!
La Palabra de Dios dice que “el justo vivera por fe” (Romanos 1:17), y que la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Nosotros vivimos por la alimentación, físicamente como espiritualmente, dice la Palabra de Dios.
El ministerio profético funciona por palabras dichas en fe de un corazón inspirado por el Espirito Santo, y después Dios va a manifestar la profecía conforme a nuestra fe in Su Palabra escrita.
También recibimos nuestra salvación confesando con nuestras bocas lo que creemos en nuestros corazones: “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levanto de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9,10). Esta es la manera en que recibimos todas las bendiciones de Dios: creyendo in nuestros corazones y confesando con nuestras bocas las Palabras Positivas de la Biblia.
Dios quiere para nosotros a tener éxito, y por eso necesitamos a tener fe en Su Palabra. Esto vamos a tener Cuando mantenemos la Palabra de Dios en nuestras bocas (Josué 1:8), y cuando proclamamos que “todo lo puedo en Cristo” antes que hay un cambio visible a los ojos naturales (Filipenses 4:13).
Como seres humanos creemos todos en algo. Lo que creemos es decidido por lo que estamos dando nuestra atención y tiempo. Cuando hacemos lo que esta escrito en Romanos 12:1,2 presentando nuestros cuerpo un sacrificio vivo santo y agradable a Dios, y renovando nuestras mentes por la Palabra de Dios. Dios nos va a dar nos una medida de su Fe (Romanos 12:3).
Cualquier cosa que usted esta reclamando o pidiendo de parte del Señor, empieza a proclamar por fe en la Palabra que le pertenece, y la Palabra de Dios va con certidumbre ser manifestada en su vida.
Roger Wågsjö